Abrimos en este blog un nuevo espacio para dar cabida a la Lengua y la Literatura.
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Se pretende que contribuya este RINCÓN LITERARIO al enriquecimiento de quien lo lea.


sábado, 1 de junio de 2013

EL CIPRÉS DE SILOS

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
Gerardo Diego. Versos humanos.
Editorial Cátedra. Colección
Letras Hispánicas, núm. 245.

 
COMENTARIO DE TEXTO: EL CIPRÉS DE SILOS     

DE GERARDO DIEGO

El ciprés de Silos, sin duda, uno de los poemas más leídos y comentados de la literatura  en español. Su autor es Gerardo Diego (Santander, 1896-Madrid, 1987) miembro y antólogo de la Generación del 27, cultivador de formas tradicionales y vanguardistas, autor de una obra fundamental en las Letras Españolas.

El resumen argumental y el tema del soneto expresa las ansias de elevación espiritual que produce en el poeta la contemplación del ciprés de Silos.

La estructura externa responde al modelo clásico de un soneto (dos cuartetos y dos tercetos en versos endecasílabos), aunque la combinación de las rimas de de los tercetos  - CCD, EDE – obedece a renovaciones formales consolidadas por el Modernismo.

La forma poética elegida se adapta bien  al tema serio y reflexivo. La extraordinaria sonoridad de las rimas del último terceto se logra por la recurrencia del fonema líquido /l/.

La estructura interna se organiza en tres  bloques temáticos.

A)     Descripción del ciprés de Silos (versos 1-6)

B)      Encuentro del poeta con el ciprés (versos 7-8).

C)      Reacción que suscita en el poeta  la contemplación del ciprés (versos 9-14).

La secuencia no es lineal, ya que el orden temporal de los hechos sería, en la estructura anterior, B+A+C. Con la alteración de este orden, el autor subraya que el elemento nuclear del poema es el ciprés, que logra envolver a su “yo”. Queda claro que la presencia del ciprés domina la composición.

El análisis del  poema descubre en primer lugar  un apóstrofe ya que se dirige al ciprés como si  se tratara de una  persona:

Versos de 1 a 6

El objeto real es el ciprés y queda elevado  a la categoría de símbolo por la sucesión de metáforas. Los objetos imagen son torre, surtidor, ( de sombra y sueño), lanza, chorro, mástil ( de soledad), flecha (de fe), saeta ( de esperanza), torre (de arduos filos).     Estas imágenes poéticas  están  en la pura línea de las vanguardias, que  hacen uso de la metáfora y de las imágenes innovadoras y atrevidas.

El árbol se convierte en símbolo de espiritualidad. Para intensificar la verticalidad  utiliza palabras precisas: ascender, alcanza (verbos de movimiento) acongojas, devanado además de las personificaciones, “loco empeño, delirios”.


En estos versos hay 15 sustantivos, dos verbos y tres adjetivos, constituyendo versos esencialmente nominales ya que se trata de una descripción. El lenguaje es rápido y en él predomina la emotividad frente a la acción.

En los versos 7  y  8 se pasa de la descripción a la narración de la experiencia íntima con  la aparición del yo lírico y el empleo del verbo llegó (mi alma) en pretérito indefinido, tiempo básico narrativo.


Hay un claro contraste entre la descripción anterior y el estado del ánimo del poeta, quien llega allí inquieto y desasosegado (sin dueño y al azar) (en crisis) para encontrarse con la serenidad y la paz del ciprés. Este que  es un símbolo de vertiginosa ascensión que contagia al poeta  que le eleva hacia la trascendencia.

La verticalidad  del ciprés (versos 9 a 14), expresada en los términos   ascender, negra torre, delirios verticales…, fascina al poeta y le provoca un ansia de elevación casi mística:”qué ansiedades sentí de diluirme/ y ascender como tú…”.


Las metáforas negra torre”, “arduos filos” refuerzan el símbolo ascensional.

Las palabras ciprés y fervor del último verso son dos términos clave.  Son dos palabras agudas que se pueden entender como la síntesis del poema. Resumen las dos realidades: el ciprés y el poeta, dominado por el fervor.


Conviene resaltar también en campo semántico de la altura son  enhiesto, surtidor, cielo, lanza, chorro, estrellas, alcanzar, mástil, flecha, saeta, ascender, torre, verticales, ciprés. Todos estos términos son metáforas del término real, el ciprés.


El lenguaje pone de manifiesto la capacidad del autor para transformar la realidad  y crear a partir de ella una obra poética capaz de conmover plasmando sus sentimientos más íntimos.

El léxico  señala las dos direcciones: la horizontal del río como peregrinaje y la vertical del ciprés: chorro, mástil, surtidor.


En resumen, “El ciprés de Silos” es un soneto  muy apreciado por su lenguaje sencillo y el sentimiento universal que transmite, el ansia de paz espiritual, aunque puede ser que en el fondo se atisbe también un cierto tono pesimista lo cual no menoscaba en absoluto la posición excelente que el soneto de Gerardo Diego ha obtenido en el gusto y preferencia de los lectores

Comentario de texto trabajado en 4º ESO



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